viernes, 10 de diciembre de 2010

Y … EL SOL REGRESÓ

Amanece un nuevo día, a la caña el timonel, dirige la proa al incipiente sol que asoma tímidamente por el horizonte, placida mañana sin viento mar tranquilo que invita a arriar velas dejando la nave al pairo. La costa apenas se adivina, desde lo alto del palo mayor mirando hacia popa, tan apenas se aprecia el resplandor de la hoguera que una vez guió la embarcación a través de la tumultuosa costa, resplandor que fue luz de vida, guía y estabilidad. Transcurridas unas cuantas millas más, el resplandor no se apreciaba ni con los más potentes prismáticos, la nave surcaba el océano, rumbo al sol naciente si prisa, sin pausa, con calma  con la certeza, que en algún momento, por proa, babor o estribor se vislumbrará en la lejanía una nueva tierra, un nuevo resplandor que dirija la nave por aguas tranquilas, sosegadas, evitando arrecifes de coral, restos de naufragios y demás escollos sumergidos en el océano.

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