jueves, 30 de diciembre de 2010

LICOR 43 DULCE Y AMARGO

Un año atrás comencé a rellenar mi libreta de bailes, al principio anoté, amig@s, familiares, conocid@s, el transcurso del año trajo nuev@s conocid@s tanto físicamente como por la red, algun@s también l@s agregué con mucho gusto. De vez en cuando miraba la libreta estaba repleta, aunque algunos nombres parecía que se borraran solos, nunca he borrado a nadie de mi libreta, hace pocos días revisé de nuevo y me di cuenta que algun@s estaban sumamente borrosos, casi borrados. Hoy como cada año, la primera felicitación nada más abrir los ojos, mi madre (el día comienza bien pensé), pasaron las horas y el móvil inerte, nada ni una felicitación, ¿nadie se acuerda de mí? (pensé), llego a casa de la piscina conecto el pc y veo muchas felicitaciones en el facebook, agradecido con todas las respondí una a una, como el licor 43 el día se endulzó un poco, pero me faltaban algunas felicitaciones que necesitaba en mi interior, llegó alguna felicitación a mi móvil, aunque ninguna llamada, transcurrida media tarde una lacónica felicitación por facebook tuvo un sabor agridulce, más bien amarga como el alcohol del licor 43, pasaron las horas, familiares cercanos no se acordaron y much@s, amig@s tampoco, las 21.15 h. faltaban tres personas muy importantes para mi y una no tan importante, 21.30 h. suena el timbre de casa, por fin, no creía que vinieran. Al final se arregló un poco el día aunque como el licor 43 tuvo un sabor dulce y amargo a la vez. Volví a revisar la libreta de bailes y comprobé con tristeza que muchos simplemente se borraron, no eran dignos de estar en ella, YO también me borraré de la suya.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Y … EL SOL REGRESÓ

Amanece un nuevo día, a la caña el timonel, dirige la proa al incipiente sol que asoma tímidamente por el horizonte, placida mañana sin viento mar tranquilo que invita a arriar velas dejando la nave al pairo. La costa apenas se adivina, desde lo alto del palo mayor mirando hacia popa, tan apenas se aprecia el resplandor de la hoguera que una vez guió la embarcación a través de la tumultuosa costa, resplandor que fue luz de vida, guía y estabilidad. Transcurridas unas cuantas millas más, el resplandor no se apreciaba ni con los más potentes prismáticos, la nave surcaba el océano, rumbo al sol naciente si prisa, sin pausa, con calma  con la certeza, que en algún momento, por proa, babor o estribor se vislumbrará en la lejanía una nueva tierra, un nuevo resplandor que dirija la nave por aguas tranquilas, sosegadas, evitando arrecifes de coral, restos de naufragios y demás escollos sumergidos en el océano.

RECONSTRUYÉNDOME

Siempre he pensado y pienso que las copias NUNCA pueden ni llegar a ser la cuarta parte de buenas que el original, cuando escribí esta entrada en mi mente estaba la esencia de un hermoso poema que llegó muy adentro de mí, por eso y dándome cuenta de ella a raíz de un comentario, elimino, la misma y pido el más humilde de los perdones a la autora de dicho poema.


PERDÓN

miércoles, 8 de diciembre de 2010

EMPAR - VICENT

Aunque se conocieron tiempo atrás, empezaron a salir como pareja el sexto día de la vigésimo quinta semana, para Vicent fue inesperado, estaba trabajando, de pronto sonó en su celular Bad Romance (politono que sonaba única y exclusivamente cuando llamaba Empar), al descolgar, oyó su preciosa voz, que le decía: cariño, ¿nos vemos esta tarde?; sin dudar y con el corazón a mil por ahora él respondió: si. A la hora y lugar acordado aparecieron los dos, Empar, antes (motivos de pruntualidad),  Vicent un poco después (su punto fuerte no es la pruntualidad) cuando se vieron, se besaron y abrazaron, Empar levaba una falda vaquera un poco por encima de la rodilla y una camiseta negra de generoso escote, Vicent llevaba pantalón vaquero y camisa informal algo desabrochada, era una tarde perfecta, sol, temperatura ideal, buena compañía, ambos estaban nerviosos, felices, contentos, excitados. Este primer encuentro fue breve, pero intenso, perfecto menos en el momento de la separación, cada uno debía volver a sus quehaceres. A este encuentro le siguieron más, con más  tiempo para estar juntos, cenas los dos solos. Cuando estaban juntos, por más gente que hubiera estaban solos, no existía nadie ni nada más, hablaban de todo, eran cómplices, se entendían, comprendían, las caricias recorrían los cuerpos de Empar y Vicent, se besaban apasionadamente, el pulso de ambos se disparaba llegando casi al punto de perder el control, aunque ambos a duras penas lo controlaban. Daban largos paseos por la playa, tanto a la luz del sol como a la luz de la luna contemplando su reflejo en el mar. El sexto día de la trigésimo segunda semana, salieron como otras tantas veces aunque fue un día especial, dieron rienda sueltas a sus impulsos, los dos fueron uno, una noche de frenesí, respiraciones al unísono, agitadas, entrecortadas, pasión, lujuria, desenfreno, sentimientos y emociones entre sabanas de seda, Empar y Vicent, Vicent y Empar, se sentían completamente felices, la separación fue más dura. Pasaron los días, eran tan felices que daba miedo, no parecía real tanta felicidad. Necesitaban estar en comunicación por el medio que fuera. Pero algo sucedió, los besos apasionados, dejaron de ser tantos y tan apasionados, Vicent y Empar, se sentían confusos preguntándose para si, ¿Qué sucede?, ¿Qué falla?, ¿Qué pasa?, ¿Por qué pasa?, …, interrogantes al aire sin respuesta. El séptimo día de la trigésimo quinta semana, se vieron como tantas veces. Un mal presagio se despertó en el corazón de Vicent, aún con sentimientos encontrados a flor de piel, y ojos vidriosos resistió la necesidad de llorar, necesidad que se agravó cuando al despedirse de Empar, no obtuvo más que un simple beso en los labios, no hubo besos apasionados, Vicent comprendió que todo se acabó aunque se negaba a creerlo y admitirlo. Empar se fue triste, con los ojos vidriosos, y un adiós que sonó como Little Boy sobre Hiroshima. Dos corazones felices, dos almas enamoradas que fueron una, estallaron en millones de pedazos. Dejando dos cuerpos vacíos, inertes, corazones rotos, almas sin rumbo.

Lluvia, limpia corazones, impregna almas, la vida continúa con menos alegría, aunque con la esperanza de nuevos amores.

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿DE QUE SIRVE ...

… un hombre? Que por más que sepa no puede sustituir un lámpara incandescente fundida por una nueva, cambiar un enchufe etc.

… un hombre? Que un día de lluvia no puede salir sólo a la calle, se moja por no poder llevar paraguas,  resbala y cae al suelo.

… un hombre? Que un día de viento moderado racheado, tiene que quedarse en casa para no verse en el suelo.

… un hombre? Que por más que sepa no puede montar una simple estantería en la pared, montar un mueble tipo kit.

… un hombre? Que cualquier cosa que esté más alta de sus hombros es inalcanzable.

… un hombre? Que no puede cortarse las uñas de los pies.

… un hombre? Que necesita ayuda para ducharse.

… un hombre? Que no puede hacer la cama en la que duerme con su pareja.

… un hombre? Que no sabe deshacer la cama en los momentos de pasión.

… un hombre? Que no puede ayudar en las tareas de casa para aliviar el trabajo de su pareja.

… un hombre? Que sabiendo hacer el mantenimiento de su coche no lo puede hacer.

… un hombre? Que sólo puede ayudar a su pareja a nivel emocional.

… un hombre? Que sólo puede aportar su corazón.

… un hombre? Que no puede pasear cogido de la mano de su pareja.

… un hombre? Que no puede abrazar a su pareja sin apoyarse en la pared.

… un hombre? Que haría suyos anhelos, deseos, aficiones, …, de su pareja.

… un hombre? Que necesita la libertad en el seno de una pareja.

… un hombre? Que se siente solo.

… un hombre? Sin ilusiones, sin metas, … .

… un hombre? Normal en un cuerpo con demasiadas limitaciones.

… un hombre?


Lluvia, impregna mi alma de fuerza, resistencia, vida, ...

sábado, 27 de noviembre de 2010

PRECIOSIDAD

Iba condiciendo, de pronto, vi una preciosidad que me hizo detener inmediatamente, bajé del coche, no podía apartar la mirada de esa preciosidad, casi me corta la respiración, di varias vueltas a su alrededor contemplando sus curvas perfectas, esbelta, vista por delante y por detrás impresionante, vestía moda italiana al igual que el calzado, todo precioso, ojos agresivos, voluptuosidad, por donde se mirara, simple y llanamente perfecta. Lo mejor de todo, sabía que esa preciosidad no me diría, “tú idiota que miras, ¿no has visto nunca nada tan bonito como yo?” o “con tu aspecto debes pasar mucha hambre” o simplemente una mirada de desprecio, la preciosidad era un Ferrari Testarrosa, precioso, potente, impresionante, imponente, …, el único que he visto. Para mirar a una mujer, no lo haría, la mayoría solo ven el continente, se niegan a ver el contenido.

NAVEGANTE

Navegando por esos Lares cansado que las sirenas no vieran más que a un simple tullido me dediqué solo a navegar, ignorando las calas en las que multitud de sirenas esperaban o buscaban a su navegante, un día encontré a una sirena varada, arponeada, preciosa, rubia de pelo largo, ojos color negro azabache, la encontré dolorida, quejosa, sin ganas de nada, éramos dos seres heridos sin intención de buscar nada más que compañía, hablábamos mucho, poco a poco sus heridas cicatrizaron todas a excepción de una en su corazón que mejoraba pero no acababa de cicatrizar. La charla de amigos, se transformó en necesidad imperiosa de vernos cada día, hasta transformarse en amor, complicidad, comprensión, fueron tiempos maravillosos, llenos de felicidad, alegría, por primera vez me sentía importante para alguien, vivo, querido, amado, útil, entregué lo que recibía, amor mucho amor. De pronto, el maldito tritón traidor que hirió a mi serena apareció, entonando la canción de caza con la que cautivó por primera vez a la bella sirena, volviendo a abrir en canal la herida del corazón de mi sirena, la última vez que nos vimos ya no hubo besos de amor, solo un par besos con cariño, que hicieron voltearse a mi corazón con un mal presagio, pensé; la perdí. Mi sirena confusa, me dijo que se iba lejos para meditar, fueron días de mucha incertidumbre, ansiedad, dolor de corazón, días muy duros. A su regreso ya nada fue como antes, no hubo más cenas de amor, ni besos apasionados, solo charlas de amigos. Transcurrido un tiempo la sirena me dijo que la canción del maldito tritón la había hipnotizado, que yo era un recuerdo muy hermoso en un rinconcito de su corazón, que ya no era su faro. Mi corazón estalló en un millón de pedazos. La sirena y el maldito tritón, se fueron juntos, lejos, muy lejos, compartieron cobijo, mesa y mantel. Navegando errante, reconocí la canción de caza del maldito tritón, me sorprendió amargamente ya que estaban juntos pero este, lanzaba su canción con el fin de cautivar a otra sirena mientras estaba con mi sirena, lleno de rabia me travestí en sirena entonando la más bella canción que el maldito tritón pudiera oír, no era otra que la de adularle, alabar su ego, haciéndole ver que me había cautivado, de inmediato se lanzó sobre mi cual perro hambriento. Hablé con mi sirena y le conté lo sucedido, aunque le dije que la otra sirena era una amiga mía, ella supo que era yo travestido en sirena, mi sirena tenía un nuevo arpón clavado en su corazón que definitivamente la apartó del maldito tritón. Insistí para recuperar su amor, pero su corazón estaba demasiado dolido como para volver a sentir amor. Un día recalé en el hogar de un muy amigo mío, que conocía a mi sirena, sin pensar comenté pasajes de lo sucedido, y a posteriori se lo comenté a mi sirena, lógicamente se sintió traicionada, desde entonces, me siento como gusano rastrero, sin saber que hacer para subsanar lo insubsanable. Espero que no esté todo perdido. Sigo enamorado de ella. Cada día la sirena se aparta más y más mandando señales inequívocas que no sentía nada por mí, comprendí que ya no había nada que hacer, decidí guardar el amor que sentía en un rinconcito de mi corazón bien guardado en una preciosa caja. Sólo será una preciosa amiga, sólo eso. Seguiré navegando, buscando paisajes atrayentes y buscándome a mi mismo apartándome de lugares donde haya sirenas no quiero escuchar sus cantos, si alguna vez aparece alguna, escucharé su voz, aunque a la defensiva, necesito reconstruir mi corazón y no encuentro los pedazos después de la explosión.

Lluvia, llévate el dolor de un corazón que lo dio todo, las lágrimas de unos ojos que rieron de emoción. El frío invierno mantendrá vivo lo poco que queda de un corazón que estalló en miles de pedazos.

QUIERO REIR CON LOS OJOS

Lo eliminé